Microline desarrolla sus máquinas mediante un proceso de diseño que integra el modelado tridimensional, el estudio de los movimientos y las verificaciones preventivas de las interacciones entre las unidades mecánicas. Esta atención durante la fase de diseño permite identificar de antemano cualquier necesidad de optimización, ahorrando tiempo de puestas a punto en las fases posteriores. Un diseño atentamente verificado comporta máquinas más estables ya desde los primeros ciclos de puesta en marcha en las instalaciones del cliente, con ajustes más sencillos y prestaciones rápidamente consolidadas. Este criterio responde a uno de los objetivos históricos de Microline: entregar máquinas que llegan ya "listas para producir", con una rápida puesta en marcha y una curva de aprendizaje breve para los operadores.